¿Qué significa realmente que un café tenga 89 puntos SCA?
En el mundo del café de especialidad, los números aparecen con frecuencia.
84 puntos.
86 puntos.
89 puntos.
Y muchas veces el cliente se pregunta:
¿Eso qué significa realmente?
¿Es marketing o es algo objetivo?
La respuesta corta es que no es marketing.
La respuesta larga es que detrás hay una metodología técnica muy concreta.
La escala SCA: de 0 a 100
La Specialty Coffee Association (SCA) desarrolló un sistema de evaluación sensorial estandarizado para clasificar cafés.
La escala va de 0 a 100 puntos.
En la práctica:
- Por debajo de 80 → café comercial.
- 80–84.99 → café de especialidad básico.
- 85–89.99 → excelente.
- 90+ → excepcional / extraordinario.
Un café de 89 puntos está en el rango alto de excelencia. No es común. Y mucho menos cuando es consistente lote tras lote.
¿Quién pone esos puntos?
No es una opinión subjetiva aislada.
La puntuación la realizan catadores formados (Q Graders u otros profesionales certificados), utilizando un protocolo estándar de cata.
No se evalúa “si me gusta o no”.
Se evalúan atributos concretos.
Qué se evalúa exactamente
En la hoja oficial de cata SCA se puntúan varios atributos:
- Fragancia / Aroma
- Sabor
- Postgusto
- Acidez
- Cuerpo
- Balance
- Uniformidad
- Limpieza de taza
- Dulzor
- Evaluación global
Cada categoría se puntúa normalmente entre 6 y 10.
Un café que obtenga 89 puntos no es simplemente “rico”.
Ha demostrado:
- Claridad sensorial.
- Ausencia de defectos.
- Complejidad aromática.
- Balance estructural.
- Persistencia en el final.
No es un café plano. Es un café con capas.
Qué NO significa un 89 puntos
Es importante entender esto:
No significa que te vaya a gustar más que otro de 85.
La puntuación mide calidad técnica y complejidad, no preferencias personales.
Alguien puede preferir un perfil más clásico y disfrutar más un 85 equilibrado que un 89 muy expresivo.
Pero el 89 tiene objetivamente:
- Mayor riqueza sensorial.
- Mayor precisión.
- Mejor estructura.
Por qué no hay tantos cafés de 89 puntos
Para que un café alcance 89 puntos se necesitan muchas variables alineadas:
- Variedad adecuada.
- Altitud favorable.
- Recolección selectiva.
- Procesamiento bien controlado.
- Secado correcto.
- Almacenamiento estable.
- Transporte adecuado.
- Tueste que respete el potencial del grano.
Es una cadena completa.
Un error en cualquier eslabón puede bajar la puntuación.
Por eso los cafés de alta puntuación no son la norma.
La puntuación y el tueste
Un punto clave que muchos no saben:
La puntuación se realiza sobre el café verde tostado bajo un protocolo específico para cata.
Eso significa que:
- El tueste comercial puede variar ligeramente.
- El potencial del café está en el origen.
- El tostador tiene la responsabilidad de no destruir ese potencial.
Un café de 89 puntos mal tostado puede parecer de 83.
Un café de 84 bien tostado puede parecer extraordinario.
La puntuación es punto de partida, no garantía automática.
Entonces, ¿vale la pena pagar más por un 89?
Depende de lo que busques.
Si buscas:
- Complejidad.
- Capas aromáticas.
- Matices que cambian con la temperatura.
- Evolución en taza.
Sí.
Si solo buscas “un café rico por la mañana”, quizá no necesitas esa complejidad.
Un 89 no es mejor para todo el mundo.
Es más exigente, más expresivo y más interesante para quien quiere explorar.
Cómo aprovechar un café de alta puntuación
Para disfrutar realmente un café de 88–89 puntos:
- Respeta el reposo tras el tueste.
- Ajusta molienda con cuidado.
- Evita almacenarlo mal.
- No lo sobreextraigas.
Son cafés que merecen atención.
Y cuando la reciben, lo demuestran.
Más allá del número
El número ayuda a comparar.
Pero lo importante es lo que ocurre en la taza.
Un 89 puntos SCA indica que el café tiene una base técnica excelente.
Lo que hagas después —molienda, almacenamiento, extracción— determina si esa excelencia llega intacta a tu taza.
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